Verifique un contrato de alquiler en pocos segundos

Cómo verificar un contrato de alquiler: cláusulas, depósito, duración. Para propietarios, inmobiliarias y asesores legales. Sin suscripción, pague por uso.

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¿Qué es exactamente el contrato de alquiler y quién lo firma?

El contrato de alquiler (o contrato de arrendamiento) es el documento que formaliza el acuerdo entre el propietario de una vivienda y la persona que va a ocuparla pagando una renta mensual. Es el texto que plasma todas las condiciones: cuánto se paga, durante cuánto tiempo, qué gastos cubre cada parte, y qué normas se aplican durante la convivencia.

Este documento lo redacta habitualmente el arrendador (o su inmobiliaria), y ambas partes lo firman. Cuando alguien se lo presenta a usted —sea como garante, como fiador o como empresa que verifica solvencia—, está demostrando que tiene un compromiso legal de ocupación sobre ese inmueble concreto.

  • Lo redacta el propietario o su intermediario

    El arrendador (particular o sociedad) o su agencia inmobiliaria prepara el contrato. El inquilino lo lee, negocia si es posible, y ambas partes lo firman. No hay modelo único oficial, pero la Ley 29/1994 de Arrendamientos Urbanos marca los contenidos mínimos.

  • Prueba la relación contractual vigente

    Cuando el arrendatario se lo muestra, usted confirma que dispone de un domicilio estable y verificable. Bancos, empleadores y administraciones lo piden como justificante de residencia o como garantía de arraigo.

  • Válido durante toda la duración pactada

    El contrato surte efectos desde la fecha de firma hasta el fin del plazo (normalmente 1, 3 o 5 años, según acuerdo). Pasado ese plazo, puede prorrogarse tácitamente o renovarse por escrito, pero el documento original sigue siendo la referencia.

Cómo saber si tu contrato de alquiler es auténtico (en 2 minutos)

Un contrato de alquiler falso puede costarte miles de euros y dejarte en la calle. ¿Sabes distinguir un documento legítimo de uno inventado?

Aquí tienes las señales que aparecen siempre en un contrato válido en España.

  • Identificación completa de las dos partes

    Nombre completo, DNI o NIE, y domicilio tanto del arrendador como del inquilino. Sin estos datos, el contrato no tiene validez legal. Si solo aparece un nombre de pila o faltan los números de documento, desconfía.

  • Descripción exacta de la vivienda

    Dirección completa con piso y puerta, metros cuadrados, número de habitaciones. Un contrato vago ("piso en Madrid centro") es señal de fraude. El texto debe permitir identificar sin duda el inmueble.

  • Duración del contrato y fecha de inicio

    Fecha exacta de entrada, duración mínima (habitualmente 1 año para vivienda habitual, 5 años para negocio). Si no aparece ninguna fecha o pone "indefinido" sin más detalles, hay trampa.

  • Renta mensual y forma de pago

    Importe en euros, día de pago (por ejemplo, el 5 de cada mes), cuenta bancaria o método de pago. Los contratos reales indican también si el precio incluye o no gastos de comunidad. Desconfía si el precio aparece tachado o modificado a mano.

  • Fianza depositada

    Cantidad exacta (normalmente una mensualidad) y mención de que se depositará en el organismo oficial de la comunidad autónoma. Si el arrendador se niega a dar recibo de la fianza o dice que no hace falta depositarla, sospecha.

  • Firma de ambas partes con fecha

    Firmas manuscritas (o electrónicas certificadas) del arrendador y del inquilino, acompañadas de la fecha de firma. Un contrato sin firmas o con firmas que no coinciden con los DNI es inválido.

  • Cláusulas de uso y conservación

    Obligaciones del inquilino (pequeñas reparaciones, pago de suministros) y del propietario (reparaciones estructurales). Un contrato que carga todos los gastos al inquilino o que prohíbe vivir en la casa suele ser abusivo o falso.

  • Referencia a la Ley de Arrendamientos Urbanos

    Mención explícita de que el contrato se rige por la Ley 29/1994 (LAU). No es obligatorio que aparezca, pero su presencia refuerza la autenticidad. Si el contrato contradice abiertamente esta ley (por ejemplo, duración menor a un año sin causa justificada), desconfía.

¿Por qué le interesa comprobar un contrato de alquiler que le presentan?

Cuando gestiona una solicitud de domiciliación bancaria, abre una cuenta o estudia un expediente de crédito, el contrato de alquiler sirve de justificante de domicilio. Si el documento es falso o ha sido manipulado, puede validar sin saberlo una dirección ficticia y exponerse a impagos, devoluciones de correspondencia o complicaciones con las autoridades de blanqueo de capitales.

En el sector inmobiliario, algunos propietarios se topan con contratos de subarriendo falsos: un inquilino alquila su piso a un tercero sin autorización y falsifica un contrato a nombre del subarrendatario. Verificar la coherencia del documento y la identidad del arrendador original le evita conflictos, procedimientos judiciales y meses de impago.

¿Es auténtico o falso? Cómo saberlo en 2 minutos

Un contrato de alquiler falsificado puede costarte caro: dinero perdido, problemas legales o quedarte en la calle. Aquí tienes el método rápido para detectar las señales de alarma antes de firmar o entregar cualquier cantidad.

  1. Comprueba que el propietario figure en el registro de la propiedad

    Pide una nota simple del Registro de la Propiedad del inmueble. El propietario real debe coincidir con quien firma el contrato. Si te ponen excusas o se niegan a mostrártela, huye: es la señal más clara de fraude.

  2. Verifica la identidad del propietario con DNI o NIE original

    Exige ver el DNI o NIE original (nunca solo fotocopia) y comprueba que el nombre y foto coincidan con quien tienes delante. Anota el número de documento en tu copia del contrato. Si la persona se niega o te muestra solo una foto borrosa, no sigas adelante.

  3. Revisa que el contrato cumpla con la Ley de Arrendamientos Urbanos

    El contrato debe incluir: identificación completa de las partes, descripción del inmueble, duración (mínimo 5 años si es vivienda habitual desde 2019), renta mensual y forma de pago, gastos y quién los asume. Si falta alguno de estos datos o la duración es sospechosamente corta, es señal de que algo no cuadra.

  4. Desconfía de pagos en efectivo o a cuentas extranjeras

    El pago debe hacerse siempre por transferencia bancaria a una cuenta española a nombre del propietario. Si te piden efectivo, transferencias a terceros o cuentas extranjeras, es un fraude casi seguro. Guarda todos los justificantes de pago.

  5. Visita el inmueble y habla con los vecinos

    Nunca firmes sin haber visto el piso por dentro. Aprovecha para preguntar discretamente a algún vecino si conocen al propietario o si han visto actividad sospechosa (como varios inquilinos en poco tiempo). Los vecinos suelen saber si algo no va bien.

  6. Consulta el BOE o busca asesoramiento si algo no encaja

    Si tienes dudas sobre alguna cláusula o sobre la autenticidad del contrato, consulta el texto íntegro de la Ley 29/1994 de Arrendamientos Urbanos en el BOE o pide consejo a un abogado especializado. Mejor perder unas horas que meses de problemas.

¿Necesitas verificar un contrato de alquiler ahora mismo?

Sube el documento y comprueba en segundos si cumple con los requisitos legales y si las firmas son coherentes.

Verificar mi contrato

¿Cómo detectar un contrato de alquiler falso en 2 minutos?

Un contrato de alquiler falso puede costarte el depósito, la mudanza y semanas de búsqueda perdidas. Aquí tienes las señales que delatan una falsificación antes de firmar nada.

  • Identidad del arrendador sin verificar

    Pide siempre copia del DNI o NIE del propietario y comprueba que coincide con el nombre del contrato. Si aparece «representante legal» sin poder notarial adjunto, o si el propietario se niega a enseñarte el registro de la propiedad, para. Un arrendador real no tiene problema en demostrar que el piso es suyo.

  • Referencia catastral ausente o incorrecta

    Todo contrato debe incluir la referencia catastral del inmueble (20 caracteres alfanuméricos). Verifica que coincide con la dirección en la Sede Electrónica del Catastro. Si el número no existe, está tachado o no aparece, el documento no tiene validez legal.

  • Precio fuera de mercado con urgencia artificial

    Desconfía de alquileres un 30% más baratos que la zona sin justificación. Los estafadores crean presión («hay tres personas interesadas», «necesito la fianza hoy») para que pagues antes de comprobar nada. Ningún propietario serio te obliga a decidir en una hora.

  • Cláusulas abusivas o inexistentes

    La Ley 29/1994 de Arrendamientos Urbanos obliga a especificar duración (mínimo 5 años para vivienda habitual si el arrendador es persona física), fianza (un mes), renta mensual y gastos. Si el contrato dice «fianza negociable», prohíbe visitas o permite desahucio sin preaviso, es inválido o fraudulento.

  • Firma digital sin certificado oficial

    Si el contrato viene firmado electrónicamente, debe incluir certificado digital reconocido (DNI electrónico, Cl@ve Firma, certificado de la FNMT). Una imagen escaneada de una firma o un sello PNG no tienen validez. Puedes verificar firmas digitales en Valide (MINHAP).

  • Pago en efectivo o transferencia a terceros

    Si te piden ingreso en efectivo, transferencia a un familiar del propietario o Western Union, aléjate. El pago legal de fianza y primer mes debe ir a una cuenta bancaria española a nombre del arrendador identificado en el contrato. Exige recibí firmado cada mes.

  • Sin acceso físico al inmueble antes de firmar

    Nunca firmes ni pagues sin visitar el piso con el propietario presente. Las estafas más comunes usan fotos de portales inmobiliarios reales y te citan «la semana que viene para la entrega de llaves». Si no puedes entrar, tocar las paredes y ver el contador, no es real.

  • Documento sin fecha de formalización o con tipografía inconsistente

    Revisa que la fecha de firma sea coherente con las conversaciones previas. Comprueba que el tipo de letra, márgenes y alineación sean uniformes: los contratos editados a partir de plantillas piratas mezclan Arial con Times New Roman o tienen saltos de párrafo extraños. Un contrato serio tiene aspecto profesional.

¿Cómo distinguir un contrato auténtico de una falsificación?

Colocar un contrato de alquiler auténtico junto a una versión manipulada permite detectar rápidamente las incoherencias. Un documento legítimo presenta elementos visuales y formales precisos, mientras que las falsificaciones suelen mostrar anomalías tipográficas o estructurales.

Esta comparación visual directa le ayudará a identificar las señales de advertencia más comunes antes de firmar o validar cualquier arrendamiento.

Contrato auténtico

Un contrato de alquiler legítimo cumple con la estructura y formalidades establecidas por la Ley 29/1994 de Arrendamientos Urbanos.

  • Identidad completa de arrendador y arrendatario, con DNI o NIE y domicilio fiscal correctamente detallados en el encabezado.
  • Dirección exacta del inmueble, incluyendo referencia catastral, superficie útil y número de habitaciones sin ambigüedades.
  • Duración del contrato, renta mensual en cifras y letras, fecha de pago, índice de revisión (IPC) y forma de actualización claramente especificados.
  • Firma manuscrita de ambas partes al pie del documento, con fecha idéntica a la del contrato, sin rúbricas digitales superpuestas.
  • Cláusulas adicionales (fianza, gastos de comunidad, suministros) redactadas en términos jurídicos precisos y coherentes con la legislación vigente.

Documento sospechoso

Las falsificaciones presentan desviaciones técnicas o formales que delatan su manipulación o creación fraudulenta.

  • Datos de identidad incompletos o ficticios: NIE con formato incorrecto, domicilio genérico o ausencia de apellidos completos.
  • Dirección del inmueble imprecisa, sin referencia catastral verificable o con errores tipográficos en nombre de calle o número de portal.
  • Montos de renta incoherentes (cifra en número distinta a la escrita en letra), fechas de pago ambiguas o ausencia de mención al IPC.
  • Firmas escaneadas y pegadas digitalmente, rúbricas idénticas en varios contratos o fecha de firma posterior a la de inicio del arrendamiento.
  • Cláusulas abusivas o redactadas de manera poco profesional: ausencia de mención a la fianza legal, términos vagos sobre gastos o renovación automática sin base legal.

¿Cuántos contratos de alquiler falsos circulan en España?

No existen estadísticas oficiales que cuantifiquen el volumen de contratos de alquiler fraudulentos en España. Ni el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, ni el Consejo General del Notariado, ni las fuerzas de seguridad publican cifras consolidadas sobre este tipo de fraude.

Esta ausencia de datos no significa que el problema sea menor. Los contratos falsos se utilizan habitualmente en estafas de alquiler turístico, para justificar domicilios ficticios ante bancos o administraciones, o para simular relaciones arrendaticias inexistentes en litigios civiles. Pero al tratarse de delitos que raramente se denuncian de forma aislada (suelen formar parte de tramas más amplias de estafa o falsedad documental), no generan estadísticas propias.

Si usted recibe un contrato de alquiler en papel, sin que pueda confirmar la identidad real del arrendador o la titularidad del inmueble, el riesgo de falsificación es elevado. La verificación debe basarse en elementos contrastables: datos catastrales, nota simple registral, identidad del propietario y coherencia de las firmas. No confíe en un documento aislado sin respaldo documental adicional.

Las trampas que siguen usando los falsificadores

Los contratos de alquiler falsos circulan con frecuencia, sobre todo en procesos de empadronamiento o solicitudes de crédito. Los falsificadores recurren a técnicas cada vez más elaboradas para que el documento parezca legítimo.

¿Puede usted identificar estas manipulaciones antes de que le generen problemas? Aquí están las técnicas más habituales que debe conocer.

  • Firmas copiadas y pegadas

    El falsificador escanea una firma real de otro documento y la inserta digitalmente. El trazo queda perfectamente nítido, sin variación de presión ni irregularidades naturales. Si la firma parece idéntica en varios contratos diferentes del mismo propietario, puede tratarse de una copia digital.

  • Datos del propietario inventados

    El nombre y DNI del arrendador son ficticios o copiados de otra persona. El falsificador cuenta con que usted no va a comprobar la identidad real del propietario en el Registro de la Propiedad. Si el contrato menciona a un propietario que no figura en ningún registro público, el documento carece de validez.

  • Fechas incoherentes con el historial del inquilino

    El contrato indica un inicio de arrendamiento anterior a la fecha real de llegada del inquilino a la vivienda. Esta manipulación busca justificar un empadronamiento retroactivo o cumplir requisitos de antigüedad para trámites administrativos. Cruce siempre la fecha del contrato con otros documentos (recibos de luz, agua, extractos bancarios).

  • Ausencia del número de referencia catastral

    Un contrato de alquiler legítimo suele incluir la referencia catastral del inmueble. Los falsificadores omiten este dato porque saben que permite verificar la propiedad en la Sede Electrónica del Catastro. Si falta esta información o el número no coincide con la dirección declarada, sospeche.

  • Plantillas descargadas sin personalizar

    El documento proviene de una plantilla genérica de Internet, con cláusulas estándar que no se ajustan a la realidad del arrendamiento. Frases como «el arrendador se obliga a...» sin datos específicos, ausencia de anexos sobre el estado del inmueble o condiciones vagas sobre la renta son señales de un contrato fabricado en minutos.

  • Renta mensual muy por debajo del mercado

    El contrato indica un alquiler anormalmente bajo para la zona. El falsificador busca que el documento parezca ventajoso y no levante sospechas inmediatas. Compare siempre la renta declarada con los precios medios del barrio (portales inmobiliarios, tasaciones recientes).

  • Sin registro oficial ni sello de Hacienda

    Aunque no es obligatorio registrar todos los contratos de alquiler, muchos propietarios lo hacen o declaran el arrendamiento ante la Agencia Tributaria. Un contrato que no figura en ningún sistema oficial y que el inquilino no puede demostrar mediante recibos de pago bancarios es altamente sospechoso.

  • Documentos adjuntos manipulados

    El falsificador acompaña el contrato con copias del DNI del propietario o certificados de propiedad alterados. Los metadatos del PDF revelan ediciones recientes, las tipografías no coinciden con los documentos oficiales o las imágenes están recortadas de forma irregular. Verifique siempre la coherencia técnica de todos los archivos presentados.

¿Le han presentado un contrato falso? Esto es lo que debe hacer

Si sospecha que el contrato de alquiler que le han entregado es falso o ha sido manipulado, actúe rápido pero con método. Un documento fraudulento puede exponerle a riesgos financieros, jurídicos o de seguridad.

Estas son las acciones concretas que debe tomar según su situación.

  • No firme ni abone ninguna cantidad inmediatamente

    Si acaba de recibir el contrato y aún no ha firmado, suspenda cualquier pago (fianza, primer mes, depósito). Informe a la otra parte de que necesita verificar ciertos detalles antes de proceder. No revele sus sospechas de forma directa para evitar que el autor destruya pruebas o desaparezca.

  • Contraste los datos con el Registro de la Propiedad

    Compruebe la titularidad real del inmueble solicitando una nota simple registral en el Registro de la Propiedad correspondiente. Este trámite es rápido y económico. Si el nombre del arrendador en el contrato no coincide con el titular registral, está ante un fraude. Conserve la nota simple como prueba.

  • Reúna todos los documentos y comunicaciones

    Guarde el contrato original, correos electrónicos, mensajes de WhatsApp, justificantes de transferencia, anuncios de la vivienda y cualquier otra prueba de contacto con la persona que se presenta como arrendador. No altere nada. Haga capturas de pantalla de conversaciones digitales antes de que puedan ser eliminadas.

  • Presente denuncia ante la Policía Nacional o Guardia Civil

    Acuda a la comisaría más próxima con toda la documentación reunida. Explique que le han presentado un contrato de alquiler falso o que sospecha de una estafa. La denuncia formal activa la investigación policial y le protege jurídicamente. Solicite siempre una copia sellada de la denuncia.

  • Consulte a un abogado especializado en arrendamientos

    Si ya firmó o pagó alguna cantidad, busque asesoramiento jurídico urgente. Un profesional evaluará si puede recuperar el dinero, cancelar el contrato por vicio del consentimiento o iniciar acciones civiles y penales. La Ley 29/1994 de Arrendamientos Urbanos regula los contratos de alquiler, pero no contempla específicamente las falsificaciones, que se persiguen por la vía penal.

¿Tiene usted derecho a pedir el contrato de alquiler a un futuro inquilino o cliente?

Si gestiona una agencia inmobiliaria, evalúa solvencia en un banco o contrata a alguien que declara un domicilio alquilado, es lícito solicitar una copia del contrato de alquiler para comprobar que la persona reside efectivamente en la dirección indicada y bajo qué condiciones económicas.

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) no prohíbe que un tercero pida este documento siempre que exista una finalidad legítima y el arrendatario consienta expresamente en entregarlo.

  • Finalidad legítima: ¿para qué puede usted reclamar el contrato?

    Puede exigir el contrato de alquiler cuando necesite verificar la capacidad de pago del candidato (bancos, financieras), validar su domicilio (agencias de selección, notarías) o analizar la estabilidad de su situación habitacional (arrendadores que subarriendan, empleadores que facilitan vivienda). Fuera de estos casos, solicitar el contrato sin justificación constituye una intromisión ilegítima en la vida privada del portador.

  • Consentimiento del portador: obligatorio en todo caso

    Aunque usted tenga un motivo profesional válido, el arrendatario no está obligado a entregarle el contrato si no lo desea. Recoger este documento sin su autorización expresa infringe el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Orgánica de Protección de Datos española. Documente siempre la fecha y el canal por el que la persona le remite el contrato (correo electrónico, formulario firmado, carga en plataforma segura).

  • Conservación limitada: borre en cuanto finalice el trámite

    Guarde el contrato de alquiler únicamente durante el tiempo imprescindible para el objetivo que justificó su solicitud: evaluación de crédito, firma de un nuevo contrato de arrendamiento, instrucción notarial. Una vez cerrada la operación o rechazada la candidatura, elimine la copia o devuélvala al interesado. Conservar el documento sin motivo activo expone a su organización a inspecciones de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y posibles sanciones administrativas.

  • Cuidado con las cláusulas sensibles: mínima recopilación de datos

    El contrato de alquiler contiene nombre completo, DNI, importe mensual, fianza y, a veces, datos de avales o cuentas bancarias. Copie únicamente las páginas que acrediten domicilio y capacidad económica; oscurezca o elimine los anexos con datos de terceros (garantes, fiadores) si no son indispensables. Si digitaliza el contrato, proteja el archivo con contraseña y restrinja su acceso al personal encargado de la verificación.

¿Contrato de alquiler o contrato de cesión? Cómo distinguirlos

Cuando alguien le presenta un documento de alquiler, no siempre se trata de un contrato de arrendamiento clásico. En España, existen figuras como el contrato de cesión de uso (temporal, vacacional o por habitaciones) que se parecen a simple vista pero tienen efectos legales muy distintos.

Si usted es propietario, gestor inmobiliario o empleador que solicita justificante de domicilio, conviene saber en qué tipo de acuerdo está firmando realmente la persona que se lo presenta.

  • Contrato de arrendamiento de vivienda

    Regulado por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), da derecho al inquilino a residir de forma estable, con prórroga mínima de cinco años (siete si el arrendador es persona jurídica). El inquilino goza de protección frente a desahucios sin causa y puede impugnar subidas abusivas. Este contrato exige depósito de fianza en el organismo autonómico competente.

  • Contrato de cesión de uso temporal o vacacional

    Pensado para estancias cortas (menos de un año, a menudo pocos meses), queda fuera de la LAU. No genera derecho de prórroga automática ni protección especial: el inquilino debe marcharse al vencer el plazo. Es frecuente en pisos turísticos o alojamientos por temporada. No siempre se deposita fianza oficial, lo que facilita fraudes: copias sin valor legal que un inquilino de mala fe presenta como prueba de domicilio.

  • Contrato de habitación (arrendamiento por habitaciones)

    Permite a varios inquilinos compartir piso, cada uno con contrato individual sobre su habitación. La LAU cubre estos contratos si el propietario no reside en la vivienda. Si el propietario vive en el mismo piso, la relación puede considerarse hospedaje, con menos protección para el inquilino. Un fraude típico: duplicar contratos de habitación inexistentes para justificar domicilios falsos ante bancos o empleadores.

  • Cómo distinguirlos en la práctica

    Compruebe la duración pactada: menos de un año sin causa justificada (estudios, trabajo temporal) sugiere cesión, no arrendamiento LAU. Verifique si existe sello o número de depósito de fianza autonómico: su ausencia no invalida automáticamente el contrato, pero en arrendamientos de vivienda habituales es muy sospechoso. Compare firma y DNI del arrendador con el registro de la propiedad si tiene acceso: contratos firmados por terceros sin poder notarial son nulos.

Verificar mi contrato de alquiler

Preguntas frecuentes sobre el contrato de alquiler en España

Todo contrato debe identificar al arrendador y arrendatario, describir la vivienda con dirección exacta, fijar el precio mensual y la forma de pago, y especificar la duración del arrendamiento. También tiene que indicar quién paga los gastos de comunidad, el importe de la fianza y las condiciones de prórroga. Sin estos elementos, el contrato puede considerarse incompleto y generar problemas ante un conflicto.

La LAU establece una duración mínima de cinco años para arrendamientos de vivienda habitual si el propietario es persona física, y siete años si es jurídica. El inquilino puede marcharse antes avisando con 30 días de antelación tras los primeros seis meses, pero el propietario no puede rescindir salvo causa justificada. Pasado ese plazo mínimo, el contrato se prorroga tácitamente año a año salvo notificación en contra.

Sí, legalmente es válido porque la LAU no exige forma escrita, pero resulta casi imposible demostrar las condiciones pactadas en caso de desacuerdo. Sin documento firmado, no puedes acreditar el precio, la duración ni las obligaciones de cada parte ante un tribunal. En la práctica, ningún propietario serio ni inquilino prudente opera sin contrato por escrito.

El arrendador puede actualizar la renta una vez al año según el IPC, siempre que haya transcurrido un año completo desde el inicio del contrato o desde la última subida. La subida no puede aplicarse libremente: debe seguir el índice pactado en el contrato o, por defecto, el IPC general. Cualquier incremento fuera de esos términos es nulo, y el inquilino puede reclamar la devolución del exceso.

No registrar el contrato en Hacienda te expone a multas de hasta 600 euros por cada declaración trimestral omitida, porque el arrendador está obligado a presentar el modelo 115 de retención del IRPF. Además, sin declarar esos ingresos pierdes deducciones fiscales y Hacienda puede iniciar una inspección. El registro en el Registro de la Propiedad es voluntario, pero sin él el contrato no es oponible a terceros si se vende el piso.

El inquilino puede irse a partir del sexto mes avisando con 30 días de antelación, sin penalización salvo que el contrato diga lo contrario. El propietario, en cambio, no puede rescindir unilateralmente durante los primeros cinco años salvo que necesite la vivienda para sí mismo o un familiar de primer grado, y debe avisar con dos meses. Romper el contrato fuera de esos supuestos puede obligar a indemnizar daños y perjuicios.

Desconfía si el precio es muy inferior al de mercado, si el supuesto propietario pide dinero antes de firmar o no puede mostrarte el título de propiedad, o si el contrato presenta errores ortográficos graves y cláusulas contradictorias. Comprueba en el Registro de la Propiedad que quien firma es realmente el dueño y exige siempre una visita presencial al piso. Los estafadores suelen copiar anuncios legítimos y actuar solo por email o mensajería.

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